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CONTAMINACIÓN EN PUEBLA

16.05.2013 14:35
  • En rubros como el aire la capital poblana aún puede respirar
  • Entre los factores prioritarios para atender se encuentra en primer lugar el saneamiento de las aguas residuales
 

Puebla puede jactarse aún de ser una entidad que no está severamente afectada por la contaminación ambiental, pero no es motivo para bajar la guardia en los esfuerzos por contrarrestar los fenómenos que afectan nuestro entorno, coincidieron especialistas.

 

Acciones de correlación de la ciudadanía e iniciativas gubernamentales de los últimos años, han podido contrarrestar en cierta medida las afectaciones en materia ambiental que durante décadas dañaron el ecosistema poblano y que tardará mucho tiempo resarcir.

 

Sin embargo, se debe decir que las soluciones iniciaron cuando el problema no podía ser más grande, en el caso de la contaminación de ríos, los rellenos sanitarios y las áreas deforestadas principalmente.

 

El aire en la ciudad de Puebla aún es de calidad y se mantiene en promedio 60 puntos abajo del límite establecido que es de 100 puntos imeca, muy por debajo de ciudades como Mexicali, Tijuana, Toluca, Guadalajara, Monterrey, el Estado de México y por supuesto el Distrito Federal, según la Red Estatal de Monitoreo Ambiental.

 

Entre los factores prioritarios para atender en materia de contaminación, se encuentra en primer lugar el saneamiento de las aguas residuales, que junto con el irresponsable arrojo de desechos industriales ocasionaron el grave problema de la contaminación de ríos y la presa de Valsequillo.

 

La falta de políticas ambientales y de conciencia en el asunto costará a todos los ciudadanos 2 mil 700 millones de pesos que invertirá el gobierno federal y estatal para el rescate del lago de Valsequillo.

 

Y es que aunque no se tiene un déficit importante de agua potable en el estado, la preocupación radica en que dicha agua contaminada se utilice para el riego de cultivos, que pueden ocasionar graves daños a la salud al surgir alimentos contaminados, explicó Raciel Flores Quijano, coordinador de la escuela de Ingeniería Ambiental de la Upaep.

 

El especialista afirmó que el tratamiento de aguas residuales debe ser la principal causa de preocupación de las autoridades debido a que todavía el 30 por ciento de las aguas domésticas no son tratadas y desembocan en ríos seriamente contaminados como el Atoyac.

 

El problema con la presa llegó a su punto máximo cuando trascendió la noticia a nivel nacional que niños de comunidades cercanas presentaron malformaciones en su cuerpo, como la presencia de 6 dedos en cada mano y se hablaba entonces de la presencia de plomo en el agua.

 

El propio José Luis Luege Tamargo, director nacional de la Conagua, reveló al anunciar el rescate del lago, que durante 61 años de nulo cuidado de su agua, se arrojaron diariamente a sus aguas, 425 toneladas de carga orgánica y metales pesados, producto de las aguas residuales no tratadas y la basura.

 

¿Y de las sanciones?

 

La autoridad competente para sancionar es la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha incrementado el número de empresas inscritas a un programa para garantizar que los residuos que manejan sean tratados conforme a la norma.

 

De un grupo de 200 empresas que trabajan coordinadamente con la Profepa, 104 habían conseguido su certificado de cumplimiento y se prevé que 25 más lo consigan en lo que resta del año, recordó el delegado de la dependencia, Rubén Pedro Rodríguez. Sin embargo, el grueso de lo vigilado aún es mínimo por el promedio de mil 500 empresas de tipo federal que se ubican en el estado.

 

El encargado de la Profepa coincidió en que el manejo de aguas residuales sigue siendo el talón de Aquiles de la capital en materia ambiental. "Fue una petición de las empresas, yo cumplo (argumentan las empresas), yo mando mi agua al receptor federal y es una lástima que se mezcle con el agua no tratada de los municipios y eso también en materia de residuos sólidos", expresó.
La misma Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SMRN) estatal reconoce bajo diagnósticos propios que el problema del agua se ve afectado por la alta contaminación de los ríos Alseseca, Atoyac y la Presa de Valsequillo, y del río Nexapa del que ha disminuido su captación por los altos índices de contaminantes que maneja.

 

Entre la problemática que expone por el líquido argumenta la falta de recursos para su operación debido a que lo cobrado por el servicio a la ciudadanía apenas representa el 10 por ciento de su costo.

 

El gran problema de la basura

 

Al concesionar el sistema de limpia desde 1994, mejora notablemente la recolección de basura en la capital, que si bien no funciona de manera excelente sí lo hace muy bien, recordó Flores Quijano.

 

Pero, el problema de los residuos sólidos tienen dos vertientes, la primera, como se ha señalado con anterioridad, el relleno sanitario de Chiltepeque (donde llega toda la basura capitalina) está a punto de terminar su ciclo de vida, está al tope de su capacidad.

 

Y en segundo término, al interior del estado no se han implementado las medidas suficientes para el depósito de la basura lo que ocasiona que una cuarta parte de los desechos que se producen vayan a dar a barrancas, ríos, o simplemente a cualquier parte.

 

Aproximadamente, en todo el estado se producen 4 mil 800 toneladas diarias de basura de las cuales aproximadamente mil 300 toneladas no llegan a ninguno de los 16 rellenos sanitarios en todo el estado, es decir, una cuarta parte.

 

Para ejemplificarlo mejor, solamente 86 de los 217 municipios tiran sus desechos en algún relleno sanitario. La meta para el gobierno de Mario Marín Torres se estipuló a incrementar de 86 a 161 los municipios que tengan un manejo adecuado de sus residuos sólidos y así incrementar la cobertura de 75 a 86 por ciento.

 

En contraste, la ciudad de Puebla podría recibir en el lapso de un año la distinción que otorga la Profepa certificándola por su cumplimiento ambiental integral en residuos sólidos municipales, por la labor eficiente que han desarrollado las empresas Pasa y Sup recolectoras de basura.

 

Aún tenemos aire de calidad

 

En materia de aire, Puebla puede presumir que a pesar de ser una de las urbes más importantes del país, sus niveles de contaminación se encuentran muy por debajo de muchas ciudades y en general la calidad de nuestro aire es favorable, aseveró el Jefe de Monitoreo Ambiental de la SMRN, Marco Antonio Herrera García.

 

En promedio, la calidad del aire en Puebla es de los 42 puntos imeca y aproximadamente se rebasa sólo en 20 días del año la norma recomendable que es de 100 puntos, mientras que el Distrito Federal rebasa el índice 270 días al año.

 

Compararse con la capital de México sería injusto considerando que se trata de la ciudad más contaminada del mundo, sin embargo, Puebla se ubica en el último lugar por sus índices de contaminación entre las 8 ciudades o regiones que tienen un sistema de medición de las partículas en su ambiente.

 

El último estudio que se hizo, recopilando datos desde 1997 al 2005 ubicaron a Puebla en el último lugar por el número de partículas contaminantes suspendidas en el aire, ubicándose prácticamente a la mitad de zonas como el valle de México o Toluca que diariamente oscilan en los 90 puntos imeca.

 

Aún así, la capital se encuentra alejada del promedio nacional, de las ciudades integradas al estudio, Toluca rebasa en promedio 173 veces al año la norma, Monterrey 163, Guadalajara 51, en el Valle de México se rebasa en 34 ocasiones y Puebla hasta el 2005 rebasó en promedio 11 veces los 100 puntos imeca.

 

Por cierto que, detallando en el caso de Puebla, es en la zona sur de la ciudad donde se ha rebasado el mayor número de veces la norma oficial, ya que así lo ha reportado la estación Agua Santa ubicada en dicha zona de la capital.

 

Aunque en la zona conurbada de la capital se concentra el 80 por ciento de industrias, éstas no representan ni el 10 por ciento de responsabilidad por contaminación en el aire; el principal promotor de partículas dañinas en el ambiente se ubica en los automóviles.

 

Los últimos pulmones

 

Aunque no se trata de un problema directo de contaminación, la deforestación de los bosques sí ha contribuido al desmejoramiento del ambiente de manera inevitable e irreversible, por lo menos por algunas décadas.

 

Hace un par de días el propio Raciel Quijano opinaba que la reserva forestal del Popocatépetl había dejado de ser un pulmón para la ciudad de Puebla, sólo quedaba la XXV zona militar y otros pequeños parques que ejercen dicha función.

 

Además, los cambios de uso de suelo, los incendios forestales y la tala clandestina han derivado que el estado haya perdido ya el 37 por ciento de sus zonas con aptitud forestal, según datos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

 

Incluso, la zona arbolada es apenas un poco superior a la devastada, 770 mil hectáreas todavía lucen verdes, pero se han perdido 628 mil hectáreas de bosque.

 

Ante tal situación, autoridades en materia ambiental, federales y estatales han implementado programas de reforestación que han ido acordes al daño generado.

 

Según datos del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), Puebla se ubicó en el 2006 en el cuarto lugar por el área forestal recuperada medida por el número de árboles plantados que en dicho año alcanzó los 13 millones 468 mil 606, antecedido por San Luis Potosí, Veracruz y Michoacán.

 
El cambio en las políticas ambientales surgió en el momento en que las cosas no podían ponerse peor. El área devastada en el bosque casi alcanzaba la arbolada, los rellenos sanitarios están llegando a su límite y los ríos y lagunas se rescatan cuando no pueden estar más contaminados.

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